Operaciones Vinculadas

un ejercicio en pleno movimiento

vinculadasEl plan General de Contabilidad de 2007 ya recogía en su redacción original el tratamiento contable de las operaciones entre empresas de un mismo Grupo (norma de registro y Valoración 21ª). sin embargo, no fue hasta que las Haciendas modificaron la normativa del impuesto de sociedades en lo relativo a este tipo de operaciones, cuando fiscalistas y contables nos volcamos en el análisis de las mismas y en su correcta adecuación a la legislación. Esta nueva regulación fiscal no solo exigía identificar y valorar las operaciones a valor normal de mercado, sino que obligaba a documentarlas exhaustivamente y establecía un severo régimen sancionador. A nadie se le escapa que las Administraciones habían puesto en el punto de mira a estas transacciones por suponer un vivero para el fraude, así como un instrumento de “Planificación Fiscal” con posibles efectos en la recaudación, algo que no era tolerable por más tiempo.

Este es el contexto en el que había que abordar las operaciones vinculadas, y en el que por primera vez nos enfrentábamos a la disyuntiva de realizar o no un ajuste para adecuar el valor convenido al valor normal de mercado, en el caso de que fueran distintos. En este sentido, se han elaborado varios documentos y trabajos, como el planteado por la comunidad de contabilidad, con la intención de arrojar un poco de luz a tan compleja decisión.

Mi experiencia profesional con las operaciones vinculadas, en el ámbito de una empresa perteneciente a un grupo internacional cotizado, fue la de huir de planteamientos excesivamente teóricos y realizar un acercamiento, que calificaría de práctico. Desde un principio se descartó la necesidad de practicar ajustes secundarios, y el estudio estuvo, quizás, gobernado por una visión más fiscalista que contable.

En primer lugar, identificamos y definimos por completo las transacciones con empresas vinculadas, lo que facilitó en gran medida las fases de selección del método más adecuado para la determinación del valor de mercado de cada operación, y de desarrollo del análisis de comparabilidad. Este último ha de ser riguroso, y aunque laborioso, es imprescindible porque respalda y fundamenta las conclusiones de todo el estudio. En esta etapa, el principal inconveniente se presentó al tratar de localizar las operaciones equiparables. en los casos en los que se disponía de comparables internos, el análisis fue más fácil. Para aquellas operaciones en que se tuvo que recurrir a comparables externos, fue necesaria una ardua tarea de investigación para realizar la elección correcta.

En una última fase, se documentaron las etapas anteriormente desarrolladas (Localfile o Countryfile). En este sentido, he de reconocer que haber podido acceder a la documentación del grupo (Masterfile) fue útil, no solo para redactar el documento propio, sino también para homogeneizar los análisis y métodos de valoración utilizados en operaciones similares.

Pero la obligación de documentación no concluye con la elaboración del documento anteriormente  mencionado. Entre los requisitos generales establecidos por la normativa del impuesto de sociedades para la deducibilidad de estas operaciones, se encuentra la exigencia de disponer de contratos escritos con las entidades vinculadas. Estos contratos son una documentación básica que debe estar en el origen de cualquier transacción con partes vinculadas, y que deben recoger las características básicas de dichas transacciones. Su recopilación permitió tener constancia de su contenido, y si era necesario, actualizarlos.

Finalmente, me gustaría recordar que la gestión de las operaciones vinculadas no es un ejercicio estático. Al contrario, se debe realizar por lo menos anualmente, de tal manera que en cada momento se tenga la certeza de que se contemplan y valoran correctamente todas las operaciones. Por ello recomiendo que dentro de la organización, y en la medida de lo posible, existan personas con formación sobre la materia que puedan gestionar la revisión y actualización de los aspectos principales.

MIKEL LARRAZABAL MARTÍNEZ
Controller y miembro de la Comunidad de Contabilidad del Colegio Vasco de Economistas

Artículo publicado en la revista “ekonomista 2.0” N.º 08

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